Lo mejor es cambiar los pañales a tu bebé después de cada movimiento intestinal y cada vez que esté mojado, lo que significa habitualmente unos diez o doce cambios por día. Sin embargo, no tienes que ser obsesiva respecto a esto. En vista de que los bebés hacen mucho pis, te volverás loca se intentaras seguirle el ritmo. Salvo que tenga un sarpullido particularmente serio, no necesitas cambiarle los pañales a tu bebé durante la noche. Si está durmiendo pacíficamente, puedes estar segura de que se siente cómodo. Si está tapado y los pañales no están expuestos al aire, no se enfriará.
Cuando utilizas pañales descartables, cuida que tus manos estén secas y libres de elementos
grasosos. Si no fuera así, las tiras plásticas podrían no pegarse. (En caso de que no se peguen, usa cinta adhesiva para asegurar el pañal.)
Si el bebé, mientras está durmiendo, se moja mucho o si no quieres despertarlo cuando está medio dormido después de una comida en mitad de la noche, ponle un pañal doble después de su última comida de la noche, utilizando dos pañales en lugar de uno solo.
Si el ombligo de tu bebé no ha sanado todavía, dobla la parte delantera del pañal debajo del ombligo, de manera tal que no pueda rozar ni irritar esa zona tan tierna.
Nunca des la espalda a un bebé acostado en el cambiador. Hasta un recién nacido puede moverse y caerse al suelo.
Que necesitas para un correcto cambio de pañal
Pañales, alfileres de gancho y bombachitas de goma (si utilizas pañales de tela), pompones de algodón, agua caliente. Hay productos comerciales de limpieza para bebés prácticos pero caros que pueden utilizar siempre y cuando no le provoquen a tu chiquito reacción alguna.
1. Coloca a tu bebé de espaldas sobre el cambiador o cualquier otra superficie plana cómoda. Quítale el pañal usado. Si el pañal está sucio, enróllalo en dirección a tu bebé para asegurarte de que guarde en su interior toda la suciedad. Con la parte limpia del pañal limpia cualquier resto de suciedad de la cola del bebé.
2. Teniendo sus piernitas, levanta el trasero de tu bebé y termina de limpiarlo con un paño suave, humedecido con agua tibia, limpiando siempre de adelante hacia atrás. Si el pañal estaba sólo mojado, no necesitas lavar al bebé. En ese caso, deja que el traserito se seque con el aire. Recurra a alguna pomada recomendada por el médico en caso de sarpullido.
3. Levántalo una vez más por las piernitas y coloca el pañal limpio (de tela o descartable) debajo de él, con la parte superior a nivel de la cintura. (Cuando utilizas pañales descartables, asegúrate de que las tiras están detrás del bebé.) Dobla todo lo que sobre, adelante en el caso de un varoncito y atrás en el caso de una nena.
4a. Para pañales rectangulares (de tela): levanta la sección central del rectángulo hacia el frente del bebé, y después asegura el pañal firmemente con alfileres de gancho en ambos lados. La parte trasera tiene que superponerse a la delantera. Coloca tu mano entre el pañal y la piel del bebé para evitar pincharlo.
4b. Para pañales rectangulares (descartables): dobla la parte central del rectángulo hacia el frente del bebé y, luego, pega las tiras firmemente a cada lado. La parte trasera tiene que superponerse a la delantera.
4c. Para pañales triangulares: dobla la punta entre las piernitas del bebé, plegándola hacia abajo y, después, mantenía en su sitio con una mano mientras con la otra le superpones una de las puntas en su lugar mientras superpones la tercera. Pon un alfiler de gancho en el centro, colocando tu mano entre el pañal y la piel del bebé para evitar pincharlo.
martes, 11 de octubre de 2011
Cuidado de los pañales
A continuación aprenderemos a cuidar los diferentes tipos de pañales.
Puesta en remojo de los pañales de tela: Para poner en remojo correctamente los pañales sucios, hace falta un balde con tapa desodorizado y un blanqueador o un esterilizador de pañales. Llenar parcialmente el balde con agua a la que se le agregará 1/2 a 1 taza (125 a 250 ml) de blanqueador o esterilizador de pañales (seguir atentamente las instrucciones que figuran en el envase). Luego, cuando se le saca al niño un pañal sucio, se procederá de la siguiente manera:
Si el pañal está simplemente mojado, conviene que, antes de echarlo adentro del balde, se enjuague y se escurra bien.
Si el pañal está sucio, raspar, sacudir y tirar la deyección en el inodoro. Después enjuagar el pañal en el lavabo o en la pileta hasta que la mancha se haya descolorido. Luego se echa el pañal en el balde.
Lo mejor es que los pañales hayan quedado en remojo en la solución desinfectante por lo menos unas seis horas antes de que procedas a lavarlos. Si planeas lavar pañales pero tienes algunos que no han quedado en remojo durante seis horas, colócalos en una bolsa de plástico y simplemente agrégalos en el próximo balde.
Lavado y secado de los pañales de tela: Lavado. Cuando estás lista para lavar pañales, colócalos en la pileta hasta que se haya escurrido toda la solución del remojo antes de ponerlos en el lavarropas. O, de lo contrario, puedes poner los pañales en el lavarropas y centrifugarlos para que se escurra toda la solución de remojo; luego agregas el jabón y comienzas el ciclo normal de lavado.
Lava los pañales con un jabón suave y con el agua lo más caliente posible, dándole por lo menos dos enjuagues. Si tu bebe sufre de sarpullido causado por los pañales o tiene una piel muy sensible, tendrás que enjuagarlos más. (También puedes echar en el lavarropas las bombachitas impermeables, pero no en el secador de ropa.)
Secado: El mismo puede hacerse por centrifugado o colgando los pañales en una soga. Si utilizas un secarropas, ten conciencia de que los papeles perfumados que eliminan la estática o los suavizantes para la ropa contienen productos químicos que pueden irritar la piel sensible. Si secas los pañales colgándolos en la soga, pero no puedes hacerlo al aire libre, pueden ponerse ásperos. En ese caso tendrás que utilizar un suavizante de ropa en el primer enjuague, pero asegúrate de enjuagarlo después perfectamente para no irritar la piel de tu bebé.
Pañales descartables: La gran ventaja de los pañales descartables es, por supuesto, que puedes tirarlos cuando están sucios o mojados. El materal absorbente interior de un pañal descartable, que retiene la mayor parte de la orina o de la deyección, es biodegradable y puede ser tirado por el inodoro. En cambio no tires ahí ni el revestimiento de plástico ni la capa impermeable exterior.
Puesta en remojo de los pañales de tela: Para poner en remojo correctamente los pañales sucios, hace falta un balde con tapa desodorizado y un blanqueador o un esterilizador de pañales. Llenar parcialmente el balde con agua a la que se le agregará 1/2 a 1 taza (125 a 250 ml) de blanqueador o esterilizador de pañales (seguir atentamente las instrucciones que figuran en el envase). Luego, cuando se le saca al niño un pañal sucio, se procederá de la siguiente manera:
Si el pañal está simplemente mojado, conviene que, antes de echarlo adentro del balde, se enjuague y se escurra bien.
Si el pañal está sucio, raspar, sacudir y tirar la deyección en el inodoro. Después enjuagar el pañal en el lavabo o en la pileta hasta que la mancha se haya descolorido. Luego se echa el pañal en el balde.
Lo mejor es que los pañales hayan quedado en remojo en la solución desinfectante por lo menos unas seis horas antes de que procedas a lavarlos. Si planeas lavar pañales pero tienes algunos que no han quedado en remojo durante seis horas, colócalos en una bolsa de plástico y simplemente agrégalos en el próximo balde.
Lavado y secado de los pañales de tela: Lavado. Cuando estás lista para lavar pañales, colócalos en la pileta hasta que se haya escurrido toda la solución del remojo antes de ponerlos en el lavarropas. O, de lo contrario, puedes poner los pañales en el lavarropas y centrifugarlos para que se escurra toda la solución de remojo; luego agregas el jabón y comienzas el ciclo normal de lavado.
Lava los pañales con un jabón suave y con el agua lo más caliente posible, dándole por lo menos dos enjuagues. Si tu bebe sufre de sarpullido causado por los pañales o tiene una piel muy sensible, tendrás que enjuagarlos más. (También puedes echar en el lavarropas las bombachitas impermeables, pero no en el secador de ropa.)
Secado: El mismo puede hacerse por centrifugado o colgando los pañales en una soga. Si utilizas un secarropas, ten conciencia de que los papeles perfumados que eliminan la estática o los suavizantes para la ropa contienen productos químicos que pueden irritar la piel sensible. Si secas los pañales colgándolos en la soga, pero no puedes hacerlo al aire libre, pueden ponerse ásperos. En ese caso tendrás que utilizar un suavizante de ropa en el primer enjuague, pero asegúrate de enjuagarlo después perfectamente para no irritar la piel de tu bebé.
Pañales descartables: La gran ventaja de los pañales descartables es, por supuesto, que puedes tirarlos cuando están sucios o mojados. El materal absorbente interior de un pañal descartable, que retiene la mayor parte de la orina o de la deyección, es biodegradable y puede ser tirado por el inodoro. En cambio no tires ahí ni el revestimiento de plástico ni la capa impermeable exterior.
Tipos de pañales
Pañales descartables: Los pañales descartables tienen un revestimiento exterior de plástico para impedir la salida de la humedad, una capa interior de papel absorbente, y un revestimiento interior de plástico que evita el contacto de la piel del bebé con la humedad. Viene equipados con unas tiras adhesivas en lugar de alfileres de gancho. Algunas marcas tienen elástico en las piernas como protección adicional contra el escape del contenido. Para empezar, tengan a mano una buena cantidad que es muy probable que, para un recién nacido, tengan que usar entre 80 y 100 por semana.
Pañales de tela: Los pañales de tela habitualmente están hechos de gasa o de algodón afelpado. Generalmente se secan con rapidez y resultan muy absorbentes. Vienen redoblados o sin doblar. Para comenzar, necesitarán probablemente entre tres y cuatro docenas.
* Los pañales predoblados vienen con un espesor extra en el medio para brindar mayor absorción, así que no necesitan ser doblados. Esto ahorra tiempo, pero también hace que se adapten menos al cuerpo.
* Los pañales sin doblar necesitan que se los doble en algunas de las formas que se muestran a continuación.
Bombachitas impermeables: Las bombachitas de plástico tienen elásticos alrededor de la cintura y de las piernas para prevenir que la ropa del bebé se moje con la orina. Sin embargo, no permiten el secado ni la circulación de aire, así que, en pieles sensibles, pueden ser responsables de salpullido. No obstante, algunos bebés pueden llevarlas puestas noche y día sin que ello les produzca efecto alguno. Cuando utilices bombachitas de plástico, asegúrate de que las mismas tapen completamente el pañal para prevenir que se moje la ropita del bebé. Las bombachitas impermeables habitualmente vienen en cuatro medidas: chicas, mediana, grande y extra-grande. Para comenzar, conviene tener a mano tres o cuatro bombachitas chicas.
Pañales de tela: Los pañales de tela habitualmente están hechos de gasa o de algodón afelpado. Generalmente se secan con rapidez y resultan muy absorbentes. Vienen redoblados o sin doblar. Para comenzar, necesitarán probablemente entre tres y cuatro docenas.
* Los pañales predoblados vienen con un espesor extra en el medio para brindar mayor absorción, así que no necesitan ser doblados. Esto ahorra tiempo, pero también hace que se adapten menos al cuerpo.
* Los pañales sin doblar necesitan que se los doble en algunas de las formas que se muestran a continuación.
Bombachitas impermeables: Las bombachitas de plástico tienen elásticos alrededor de la cintura y de las piernas para prevenir que la ropa del bebé se moje con la orina. Sin embargo, no permiten el secado ni la circulación de aire, así que, en pieles sensibles, pueden ser responsables de salpullido. No obstante, algunos bebés pueden llevarlas puestas noche y día sin que ello les produzca efecto alguno. Cuando utilices bombachitas de plástico, asegúrate de que las mismas tapen completamente el pañal para prevenir que se moje la ropita del bebé. Las bombachitas impermeables habitualmente vienen en cuatro medidas: chicas, mediana, grande y extra-grande. Para comenzar, conviene tener a mano tres o cuatro bombachitas chicas.
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